Canjáyar se prepara para una invasión circense

lunes 26 octubre 35066 Compartes

En los próximos días, según nuestras fuentes, el municipio almeriense de Canjáyar recibirá un aluvión de visitantes llegados desde distintos puntos de la geografía española que amenazan con desestabilizar la paz del pueblecito alpujarreño.

El autodenominado Circo Guasap, una empresa familiar cuyos miembros se asentaron en diferentes comunidades de nuestro país y han permanecido años sin verse, ha decidido celebrar una reunión insólita. Para ello han considerado Canjáyar como punto neurálgico de encuentro, y llegarán al pueblo a partir del 2 de julio.



Numerosos riesgos se adivinan bajo el paso del Circo Guasap por el pueblo. Vecinos han comenzado a realizar tareas de insonorización en sus viviendas anticipándose al estruendo de risas y jolgorio al que se exponen durante varios días. El problema podría empeorar con música en directo o en diferido, karaoke e instrumentos varios, hasta altas horas de la madrugada. No se sabe con qué nivel de voz y de oído musical cuentan los componentes del circo, por lo que se teme que la situación se vuelva insostenible en un momento dado.
A los riesgos de contaminación acústica se suman los de ataques de risa. Se ruega a la población que permanezca en sus casas dentro de lo posible y que eviten relacionarse con los visitantes. Se teme que cualquier persona ajena podría quedar atrapada en la labia de Juan José, uno de los miembros más activos, y quedar embaucada por el grupo hasta el punto de no poder olvidarlos nunca. Debemos destacar que el contacto con ellos podría producir el efecto de no poder volver a ser serios nunca más.



La Posada Eustaquio, como único establecimiento donde el grupo puede alojarse, se ha atrevido a aceptar las reservas aunque el propio Eustaquio reconoce el alto riesgo de cachondeo al que se expone. “Pero hay que comer”, explica, justificando haber asumido tal riesgo.

Desde el cuartel de la Guardia Civil del municipio, el Sargento Alejandro ni confirma ni desmiente que ha preparado los calabozos para la ocasión, insonorizando cada uno de ellos con cartones de huevos. Fuentes no oficiales insisten a nuestro diario que el sargento “está cagao”, según sus propias palabras, y “no sabe por dónde puede salir esto”. Se confirma que ha solicitado refuerzos y que considera esta amenaza más feroz que la del COVID.

¡QUE DIOS NOS COJA CONFESAOS!


Recomendado